Ambos sostienen la mirada, 2 segundos. 6 segundos. 10 segundos. Una mirada especial, que casi nadie la tiene, una mirada que hipnotiza al segundo, una mirada de enamorados. Y en ése momento, él se atreve, lo decide y lo tiene muy claro pero no piensa que ella no lo tenga igual y entonces...
-Oye cariño...
Ella sonríe
-Tranquilo amor, puedes besarme.
Ella se acerca a los labios de él y los roza un instante con los suyos para terminar dándole un primer beso rápido, seguido del segundo, que es más largo y profundo. El tercero supera al segundo.
Y así fue cómo, con la luz de la luna en una noche despejada, con el ruido del agua de una fuente como banda sonora de su amor, se dieron su primer beso.
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